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I Accept

Hay alguien más indomable que el Lin Cortés en su vida. Alguien más inmaduro, más libre, más puro y con una sonrisa más bonita. Se llama Rai. O Ray, con y griega. No queda clara su grafía, aunque sí su inspiración (“Es por Ray Charles, por Raimundo Amador, por Ray Heredia, por Raynald Colom”, dice el cantante). Rai o Ray es un american stanford de apenas unos meses y el último perro abandonado que ha recogido el Lin, como se conoce en Córdoba a este gitano menudo y talentoso.

Y Ray, o Rai, tiene que venir de público a la entrevista de su padre con CORDÓPOLIS porque es “indomable”. Si lo deja solo en la casa aunque sea unas horas, le hace un destrozo. Así que Lin Cortés (Córdoba, 1976) aparece con dos perros -el otro es Lobo, que no da un ruido- y una guitarra con una pegatina de Camarón de la Isla por la Plaza del Potro, kilómetro cero del flamenco en Córdoba, y donde el cantaor le regala a este medio una canción que escribió en México y que nunca antes había grabado.

Es miércoles 5 de junio. Dos días después dará un concierto en el marco del Festival Río Mundi, en el que no faltará un artista de los que han tenido a tiro acompañarlo en la presentación de su segundo disco en solitario, Indomable, un producto de los que ya no se hacen en una época en la que la gente ya no recuerda lo que es comprar un disco. Un álbum que recoge parte del material que ha ido escribiendo Lin Cortés en los últimos años y el 100% del imaginario de un artista que mezcla a Lorca, a Bukowski y a Oscar Wilde y los pone a bailar sobre un fondo musical embriagadoramente negro. Una filigrana de pop soul aflamencado que bien podría haber querido firmar el Alejandro Sanz de finales de los noventa.

Pero lo firma Lin Cortés. Un gitano nacido en Córdoba, que vivió en Andújar y que volvió a Córdoba para implicarse, desde la segunda línea, en mil y una noches de parranda musical y sus correspondientes mil y una resacas en las que, guitarra en mano, ha ido cantando y escribiendo penurias. Las últimas se las canta a Rai, o Ray, poco antes de sentarse a charlar con este periódico en la terraza del Amapola. La camarera le sirve un gin tonic mientras se enciende la grabadora.

“El flamenco nace de una necesidad de desahogo, como el soul”

PREGUNTA. ¿Cómo estás de la garganta?

RESPUESTA. Ahí voy. Voy mejor. No sé si pincharme para asegurarme el concierto de Córdoba. Para estar seguro de que voy a tirar bien. Porque me gustaría hacer el reloj y no veas el reloj cómo es.

P. ¿Te llevaste un susto cuando te dijeron que tenías que pasar por el quirófano?

R. No. No me llevé un susto. No me dio miedo operarme. Entré tan tranquilo. Estaba más asustado todo el mundo que yo. Yo pensaba: “Si me duermen entero, a mí qué me importa”. Yo lo que le temo es al dolor físico… Nada, nada… Lo que tenía ganas era de quitarme ese peso de encima, que es que ya no podía cantar.

P. Y encima te pilla en medio de la grabación del disco.

R. Claro. Así es, en los dos últimos o tres temas. Por ejemplo, Indomable y Se fueLa duda es una voz de guía.

P. ¿Una voz de guía qué es?

R. Una voz de guía es la que grabas de primeras. Luego graban todos los músicos y luego la cantas bien. Pues se ha quedado la voz de guía porque no podía cantarla.

P. Pues se ha quedado de puta madre.

R. Bueno… Sí. Podría haberla hecho mejor pero no he podido. Entonces, es verdad que los tres temas del disco estos los grabé con el rollo cortado.

P. Ahora estamos por aquí en el Amapola. Íbamos a hacer la entrevista en La Corredera. Y me gustaría preguntarte cómo fueron tus inicios por esta zona.

R. Mis inicios fueron con el Panky. Yo estaba en el pueblo en Andújar. Yo nací en Córdoba, que todo el mundo se confunde con esto. Yo nací en Córdoba y me críe en Andújar. Y conocí a Cherokee. Hice buenas migas con el Panky, sobre todo, me quité de en medio y me vine para acá. Entonces con el Panky estábamos tanto por la Corredera como por el río. Nos comprábamos una litrona y nos poníamos a tocar la guitarra casi a diario. Y así empezó. Hice un grupo con el Panky y empecé a conocer a la gente y, a partir de ahí, ya llegaron Raimundo y Vicente. Bueno, a Vicente lo conozco desde chico. Porque tocaba con El Pele. Y a partir de ahí, pues ya sabes. Hasta aquí.

P. Es una mezcla, supongo, de la tradición, de tu familia, de El Pele, y ya con El Panky y el Añil, que ya ibais por otro lado.

R. Sí. Sí, totalmente.

P. ¿Y qué papel juega Raimundo?

R. Raimundo fui a verlo a un concierto en las Caballerizas Reales, que tocaba con Tomatito, y él ya había oído hablar de mi por su hija. Porque le hicimos un disco a la Susi y la hija le hablaba mucho de mí por mis canciones y tal. Entonces Raimundo… Fue muy gracioso. Aquel día estaba Tomatito en el escenario esperando a Raimundo y yo le había pedido un whisky a Raimundo. Bueno, fíjate si es buen tío, que se puso a buscarme un whisky en el camerino y Tomatito esperándolo en el escenario. “Espérate que te lo busco, tío”, decía. (Se empieza a reír) Y ya a partir de ahí me llamó y me dijo: “Lin, vente conmigo”. Y fue una relación profesional de 14 o 15 años tocando juntos y grabando juntos. Yo en los suyos y él en los míos.

P. ¿Ha escuchado ya el último disco?

R. No lo sé. Ahora llevo tiempo sin hablar con él.

P. ¿Cómo ha cambiado Córdoba desde entonces hasta ahora?

R. No sé si es por mi edad o porque apenas salgo, pero creo que la onda que había antes en Córdoba no la veo ahora. No veo chavalillos ni de tu onda, ni de gitanos flamencos. Tampoco veo gitanos flamencos que se junten para tocar y que tengan esa pasión por la música y el arte. No sé, veo todo en Córdoba un poco apagaete.

“(En la industria musical) El talento ya no importa”

P. Y aún así has decidido quedarte aquí.

R. Yo he decidido quedarme en Córdoba. Cuando voy a Madrid o a Barcelona me encanta porque me transmite una energía muy guapa. Madrid. Pero luego digo: “Hostia, yo me quiero ir a Córdoba con mis perros y estar allí tranquilo”.

P. Allí te habrán tentado y te habrán dicho: te tienes que venir para acá que si no no vas a triunfar.

R. Sí, sí. Claro que me lo dicen. Y tengo sitio. Tengo sitio. Pero qué va. Voy por Malasaña y conozco más gente que aquí, tío. Me estoy quedando en casa de mi amiga Nuria y voy andando y me dice: “Tío, he andado contigo por Córdoba y no te saluda tanta gente como en Malasaña”. Conozco a un montón de gente.

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P. ¿Alguna vez has pensado en pirarte?

R. Sí, bueno. En verano me piro, pero me voy a Cádiz.

P. Ya, pero eso es otra casa.

R. Sí. En verano me voy siempre y huyo del calor de Córdoba.

P. Ahora con la promo del disco sí que has estado más por arriba.

R. Claro. Es que en eso sí que no queda más remedio. Hay que irse a Madrid a hacer las radios. He hecho mucha promoción en Sevilla también. Pero sobre todo en Madrid.

“Veo todo en Córdoba un poco apagaete”

P. De la época aquella con el Panky y el Añil, recuerdo el disco aquel que grabasteis con Howe Gelb. El Alegrías, que ese disco espero que el tiempo lo acabará poniendo en su sitio.

R. Sí, a lo mejor dentro de 20 años.

P. Hoy ya vale una pasta de segunda mano.

R. ¿Sí?

P. 120 pavos la copia.

R. Hostia. Pues qué bien, tío. Joder, tío. Pues yo tengo uno.

P. ¿En vinilo?

R. Sí. Hostia, tío, ¡vamos a venderlo! (Se empieza a reír)

P. Si te van mal las cosas, lo puedes vender y llenas la nevera un mes. Yo creo que si ese disco se hiciera hoy en día sería portada de muchos medios nacionales.

R. Sí. Además, está hecho de una manera que a mí me gusta, muy jipi, muy natural, muy sin producciones… Es muy natural.

P. Pero si no teníais ni intérprete. Howe no hablaba ni español, según tengo entendido.

R. Qué va. Era Fernando Vacas el que nos juntó en realidad. Fernando Vacas fue el que lió ahí el taco. Empecé yo. Ya vino el Panky, vino Añil y a Raimundo se lo conté y dijo: “Hostia tío, yo me quiero ir con vosotros”. Y pues Raimundo se apuntó.

P. Después has seguido manteniendo la colaboración con Howe en otros discos y proyectos ¿no?

R. Sí. En otros disco no sé, pero he tocado con él en Benicassim… En varios sitios de invitado, aparte de la gira que hicimos.

“A mí la música profunda me gusta y no me pone triste”

P. ¿Y mantenéis el contacto?

R. Sí. Cuando viene siempre nos vemos. El último día me lo llevé a casa de mi madre a comer. A él, a Joan (uno de los organizadores de Benicassim) y a Fernando Vacas. Y nos comimos allí un arroz. Se iba para Tucson y sacó mi madre una botella de whisky a chupitazos y se fue para Tucson tambaleándose de casa de mi madre. Te tengo que mandar fotos.

P. El Howe tiene que flipar con vosotros. Si a Raimundo le molaba la idea de tocar con un americano, Howe sí que fliparía grabando y tocando con la banda de gitanos.

R. Buah. Ya ves.

P. Hombre, eres el líder de Giant Sand y te piras a Córdoba a hacer un disco en La Corredera.

R. A Howe le gusta mucho el rollo de los gitanos. El rollo anárquico y el rollo libre. Ese punto le gusta mucho a él.

P. Tú este disco te has empeñado en sacarlo físico. No sale en vinilo, pero lo has sacado en CD.

R. Sí, hemos hechos unos cuantos.

P. ¿Con Green Cow no?

R. ¿Green Cow? No tenemos compañía discográfica todavía. Green Cow es la oficina de management y la distribuidora no sé cuál es.

P. En internet rastreando lo que sale es Green Cow, que ha editado varios discos de Daniel Casares.

R. Sí. Pero es una oficina de management, no es una compañía.

“Somos un país muy paleto que no comprendemos el arte real”

P. ¿Siempre has optado por la independencia por algo en concreto?

R. ¿Sabes qué pasa, Juan? Que una compañía discográfica no te va a ofrecer nada interesante a no ser que tengas millones de reproducciones y millones de seguidores en las redes. Esto ya funciona así. O sea, da igual que tengas cero talento, que si tú tienes millones de reproducciones, tú fichas con la multinacional más gorda que exista. Ya no hace falta el A&R, que era el que se encargaba de buscar artistas. Ahora es todo más simple: “¿Cuántos seguidores tiene? Un millón. Fíchalo”. Ya da igual. En la industria, el talento ya no importa.

P. En cualquier caso, tu anterior disco hace cuatro años también lo sacaste por libre. Y entonces no era la locura de ahora de sacar música en youtube.

R. Sí. Bueno, es que aquello fue… Sacamos el disco. Éramos David y yo y pensábamos: venga, lo fabricamos y ahora qué hacemos. Yo me acuerdo yendo para Cádiz que me cogí una cajas de cedés y repartí una en Sevilla. Como el panadero. Los fui dejando en una tienda de Sevilla, en otra de Jerez y en otra de Cádiz. Mandábamos a tiendas pequeñitas los discos. No había distribución. Esta vez está siendo todo un poco más profesional todo.

P. Ese disco, en cualquier caso, también te ha dado muchas alegrías.

R. Hombre, he estado viviendo. Tirando, vamos. Que no es poco.

P. Ahora que has grabado con Dellafuente, que puede ser un ejemplo de un tío que ha hecho una carrera como ha querido y ahora mismo le ponen delante un cheque en blanco.

R. Es que no hace ni promo. Él está haciendo promo conmigo, porque me tiene un cariño muy especial. Ese tío no hace promo. Conmigo se ha hecho El País Semanal y está haciendo entrevistas, que no hace casi nunca. Él me tiene un cariño especial porque yo creo que escuchaba mis maquetas de chico. Porque es mucho más chico que yo, y conmigo se enrolla mucho.

P. ¿Te ha costado conectar?

R. Qué va. Hemos conectado muy bien. Tenemos un rollo muy guapo.

P. Se ve que es un tío un tanto especial.

R. Sí, es especial, pero luego es un tío muy llano.

“El cantaor al que le sale de las entrañas es el de verdad”

P. Sí, me refiero a que tiene un aura que no le veo a otra gente de ese movimiento para nada.

R. Sí. Dellafuente es un tío muy puro, muy sencillo y muy de verdad.

P. Yo tengo la impresión de que tu próximo disco no va a ser independiente.

R. Hay un par de compañías por ahí rulando, interesadas, sí. Pero te digo una cosa: o me ofrecen algo de puta madre o paso.

P. Y algo de puta madre, ¿qué es?

R. Algo que… Hombre, que no me hagan un disquito. Que haya una buena promo… En fin, que me digan que se lo van a currar. Que no me digan: “Toma estos miles de euros y graba un disco”. No, no, no. O me ofrecen algo de puta madre o sigo como estoy.

P. Al final qué más te da, si siempre vas a acabar grabando con los tuyos.

R. Siempre. Eso siempre. Nunca he tenido problema.

P. En este disco, ¿de quién has tirado? Tiene un sonido bastante particular que no parece ni de esta época.

R. A nivel de mezclas lo estamos haciendo David de las Heras y yo. Hemos hecho una inversión en el estudio para poder mezclar nosotros y masterizar en Madrid. Luego las baterías algunas se han grabado aquí y otras en Madrid. Guitarras… Pues algunos han grabado las guitarras en su casa.

P. Pues el disco suena gordo.

R. Suena gordo, sí.

P. Y a nivel conceptual, casi te diría que ese tipo de disco en el que el flamenco es un leit motiv es muy poco común, al menos mezclado con el soul y el funk. De eso hay poca tradición.

R. Normalmente no. Yo creo que el flamenco con rollo negro… Así, por ejemplo, había un cantaor que se llamaba El Luis, que estuvo en la cárcel. No sé si estuvo en la cárcel en EEUU. Era un chulo de putas y grabó un disco con negros en EEUU. Él cantaba así con la voz (la imita)… Él era el Elvis Presley de los gitanos, te lo juro. Te voy a mandar algo porque lo vas a flipar. Si pienso en un gitano que haga música así como negra, yo creo que es El Luis. Coño, y además yo me llamo Luis también, ahora que lo estoy pensando.

P. No lo conozco, no tenía ni idea de esa historia.

R. Te voy a pasar cosas para que lo oigas.

P. A ti con el anterior te compararon con Prince y con éste, en Madrid, te han comparado hace poco con Ray Heredia.

R. Sí. Es verdad, sí.

P. Salvando las distancias, sí que cantáis las dos muchas penas.

R. Sí. Camarón decía que el flamenco es una pena y es una alegría. Porque el flamenco nace de una necesidad de desahogo, como el soul. Porque cuando la gente está pasándolo mal, pues canta sus penas y, a veces, de alguna manera le tiene que brotar alegría para salir de esta pena tan grande que tenemos.

“En solea y seguiriya no hay nadie mejor que El Pele”

P. Sí es verdad que tú cantas la pena con mucha alegría, pero es verdad que, a nivel compositivo, te tira más una penuria.

R. La música profunda me gusta, pero hay algo que lo hablaba el otro día con la banda: si tú estás solo en tu casa componiendo, pues te coges tu guitarrita y te van a salir cosas más lentitas y más profundas. Ahora, si tú lo haces a la antigua, como lo hacían los Rolling o los Beatles, que se juntaban en un sitio y estaban todos juntos tocando, pues seguro que va a salir otro tipo de música. Porque te pones a tocar funky, te pones a tocar rock… Pero cuando estás solo en tu intimidad… No sé, a mí la música profunda me gusta y no me pone triste. Qué va. A mí Claro de Luna de Beethoven no me pone triste, a mí me encanta. Yo me despierto, me lo pongo y digo: “Qué belleza más bonita, Dios mío de mi vida”.

P. ¿El flamenco siempre ha sido música negra?

R. Sí, oscura. Oscura y blanca. Oscura y alegre.

P. Alguna vez lo hemos hablado. Que cuesta rastrear el origen y que yo creo que es una mezcla entre la música hindú y tenía mucha influencia en la percusión de los esclavos.

R. Sí, el flamenco es eso. Ten en cuenta que el flamenco, como hay unos gitanos que vienen de la India pero vienen por Egipto, por eso les dicen egipcianos. Claro, ahí es que viene una mezcla muy grande. Entonces, yo pienso… Mi teoría es que el flamenco tiene una mezcla de la India, mucho árabe, lo que hayan encontrado por ahí, y también mucha canción española, de aquí.

P. ¿Pero cómo definimos la canción española? ¿La jota? Porque la canción española es…

R. La copla, por ejemplo. A eso me refiero con canción española. Andaluza.

P. Claro, pero habrá copleros que crean que la copla es andaluza.

R. Sí, me refiero a la canción española, pero creo que es del sur. Claro, del sur.

“Yo soy purista en el sentido del arte puro. En el sentido de lo bueno”

P. Yo he vivido en Guadalajara, donde son muy castellanos y tú vas allí a tocar y les dices que te hagan un 3×4…

R. No, no… Qué va. Es verdad. Se le dice canción española, pero es canción andaluza. ¿Cómo se llama el disco de Paco (de Lucía)? Canción andaluza. Pues ésa es la definición. Yo creo que el flamenco es una mezcla de todo eso. Ahora, ¿quién ha hecho esa fusión? ¿Quién ha hecho esa mezcla? Los gitanos. Yo me acuerdo de una cosa: en mi pueblo, el flamenco siempre ha sido una cosa de gitanos. Ahora que el flamenco es cool ya no es de los gitanos. Esa mezcla es una mezcla de la copla española del payo, del moro y del otro, pero esa mezcla la hecho el gitano. Eso es así.

P. Antes de venir a la entrevista, me he acordado de eso, y antes tú has mencionado al Cherokee, del flamenquito. Es un término casi despectivo. Y me pregunto por qué el flamenquito es un término despectivo y el Malamente de Rosalía, que no es otra cosa que flamenco ligero y superficial, no se considera flamenquito.

R. Es que no debería llamarse flamenquito. Es que Malamente es una fusión de cosas. Es que flamenquito no se debería usar nunca.

P. Sí, pero es que hay gente que minusvalora cierta música porque es flamenco ligero y para ellos esto de Malamente tiene un estatus de culto que me sorprende mucho. Eso no se le daba, por ejemplo, a Niña Pastori. Ya no hablo de El mal querer, que me parece muy buen disco, sino de los singles.

R. Ya. Lo de flamenquito es un término muy de andaluz. Muy de “vamos a escuchar un poquito de flamenquito”. Kiko Veneno me lo dijo una vez: “Es que no soporto lo de flamenquito. ¿Tú has oído llamar a alguien alguna vez clasiquito o jazzito?”. El flamenco es flamenco y punto. Ahora, si tu haces fusión, pues haces fusión. Pero que no lo llamen flamenquito.

P. ¿Tú alguna vez has sentido que a los andaluces se les minusvalora en la industria musical?

R. (Resopla) ¿Sabes qué pasa? Que aquí todo va por la pasta. Se nos minusvalora cuando no vendes. Pero en el momento que vendes… Mira Dellafuente. Es un tipo que no quiere ni hablar, que pasa de todo. ¿Hay pasta? Pues ahí lo tienes.

P. Sí, pero a nivel de industria no es Tangana.

R. Bueno, pero da igual.

P. Lo digo porque a lo mejor tiene el mismo talento.

R. Sí. O más. Para mi gusto más. Más porque es profundo.

P. Tangana es que a veces es más profundo hablando que cantando. Sus reflexiones son brillantes, pero sus canciones…

R. Sí, sí. Yo a Tangana no sé. Me descargué un disco porque me gustó el bolero que hizo con Niño de Elche. Me encantó, así que dije, voy a escucharlo… Pues no lo pude escuchar entero.

P. Hombre, Tangana puede parecer superficial, pero ha compuesto la mitad del disco de Rosalía.

R. ¿Ah sí?

P. Sí. Si miras los créditos de El mal querer vas a ver un nombre que se repite, que es el de Antón Álvarez, que es Tangana.

R. No lo sabía.

“He empezado muy tarde. Me gustaría haber empezado con 30 tacos”

(Interviene en la conversación Toni Blanco) P. Ahora que has mencionado a Niño de Elche, ¿qué te parece lo que ha dicho de que si el flamenco tuviera que depender de Andalucía sería una mierda?

R. Bueno, supongo que se refiere a nivel económico. Por los festivales y eso. Digo yo. Espero que sea por eso… Me da igual.

P. Yo creo que, con todas sus luces y sus sombras, figuras como Niño de Elche o Rosalía son buenas para que se hable de flamenco.

R. No lo sé. No sabría decirte.

P. Yo creo que está más vivo ese debate. Antes de ellos no se daba.

R. Bueno, yo creo que somos un país muy paleto que no comprendemos el arte real. Debería haber promotores con gusto y que, en vez de que estén Los Planetas cantando en un festival de flamenco en Madrid, estuviera La Susi.

P. Bueno, pero al mismo tiempo ha llevado a El Cabrero y a otras voces que no iban a Madrid.

R. Sí. Que sí. Pero es que hay cosas que no pegan. Que Los Planetas son mis colegas, pero es que no pegan. Y no tienen la culpa ellos. Mira, yo soy un currante y, si me metes en un festival de jazz, pues mira tío, igual voy a cantar y voy al festival de jazz.

“Esa niña (María José Llergó) canta de verdad”

P. A mí de todo este follón lo que me gustaría es saber qué diría Morente.

R. Se tiene que estar pegando un hinchón de reír. Yo que lo conocía te lo digo, Morente se tiene que estar ahí riendo. Estará diciendo ¡joder! Kiko Veneno me dijo un día: “Coño, ¿tendré yo la culpa de todo esto que se está liando también? (Se empieza a descoronar)”. Me decía de broma que se sentía culpable. Pero no. Es que a veces, cuando fusionaba esa gente lo hacía con un sentido. Para mí hay una cosa que es fundamental, Morente era un cantaor. Camarón era un cantaor de flamenco. Y tú ya los puedes acompañar con el pito del afilador que hace así. Porque te está cantando una seguiriya bien, y una soleá bien. Ahora, lo que no puede ser es que se llame cantaor a todo aquel que se sepa los palos del flamenco porque se los ha aprendido.

P. Intuyo que no eres académico.

R. Bueno, yo no soy… No sé.

P. Hay gente que canta para reventar que son académicos y gente que no ha pisado un conservatorio en su vida y te revientan un tablao.

R. A ver, generalizar está feo, pero la mayoría de los que aprenden en la academia están aprendíos. El bailaor de academia está bailando y está pensando “1, 2, 3 / 1, 2, 3”. No le sale de las entrañas. El cantaor igual. El cantaor al que le sale de las entrañas es el de verdad. Si estás cantando una soleá y estás pensando cómo es el palo, pues ya no es de verdad. Aquí solo hay una cosa: transmitir o no transmitir. Lo decía Camarón.

P. Pero eso pasa con todos los músicos. Pasa con el jazz también y en el jazz se ha asumido que hay que formarse.

R. Sí. Pero ¿sabes que pasa? Que esos músicos estándar se aprenden todo. Son como máquinas. Se aprenden la escala de Pat Metheny, la escala del otro, y la hacen. Pero luego a la hora de transmitir… Y, de repente, vas andando por la calle y te encuentras a un músico que te toca dos notas y te hace bim bam y te revienta.

P. Pero de esos siempre va a haber. Lo importante es que el nivel general sube. Se va recogiendo y se va subiendo el nivel porque los intérpretes son mejores. Camarón solo había uno cuando no había academias de flamenco. Y ahora que las hay, Camarón solo sigue habiendo uno. ¿A ti ahora mismo quién es el que te más te gusta?

P. No sé, tendría unos cuantos. Por ejemplo, en soleá y seguiriya no hay nadie mejor que El Pele. no es porque sea mi tío, pero es que no hay nadie mejor.

“El flamenco siempre ha sido una cosa de gitanos”

P. El Pele canta para reventar, estamos de acuerdo. ¿Y de los nuevos?

R. De los nuevos hay un chaval que me está gustando mucho que se llama Israel Fernández. Cómo canta ese niño. Luego me gusta mucho Potito. El disco de Potito que le ha hecho Vicente, que no se habla de él, es un discazo.

P. Vale. Israel Fernández solo va a haber uno. Al final, insisto, entra dentro de la propia evolución del género y de una música que hace décadas solo estaba ligada en el imaginario popular a música de tabernas pero no de anfiteatros.

R. Pero Juan, ¿tú que prefieres, lo auténtico? Es que a mí hay voces que no me llegan a pesar de que todo está muy bien hecho y de que esté muy bien cantao. Es que a mí me llega un quejío que sale de aquí (se toca el pecho).

P. María José Llergó.

R. Me gusta.

P. Pues es un ejemplo de una voz académica.

R. Pero hay algo ahí dentro. Hay algo dentro de ella que me gusta. Esa niña sale de Pozoblanco y esa niña tiene aquí (se toca la barriga) metío verdad. Y yo no creo que esa niña sea de academia.

P. Está estudiándolo ahora mismo en Barcelona.

R. Pues no lo sé. En su casa, y con su abuelo en el tractor. Esa niña mola, esa niña (María José Llergó) canta de verdad.

P. Lo que me va quedando claro es que tú purista no eres.

R. No. Yo soy purista en el sentido del arte puro. En el sentido de lo bueno. Pero yo no voy a criticar que mezcles una solea con un tambor. Eso me da igual. Eso es lo de menos.

P. ¿Sientes que has pasado de la segunda a la primera línea con este disco?

R. Bueno, en primera línea no lo sé. De momento estoy tieso. Esa es la verdad. Yo soy como Silvio Sacramento y tengo que decir la verdad todo el rato… Bueno, nos estamos colocando ahí. Estamos buscando un sitio. Es verdad que cuando te dedicas a esto, todo el mundo piensa que quieres pegar un pelotazo. Yo jamás en mi vida quiero pegar un pelotazo. Yo quiero que me vaya mejor y comprarme una casita en el campo para estar con mis perros. Quiero tener una furgoneta guay para que mis músicos viajen cómodos, un hotel guay e irme después de un concierto con un dinerito.

“El flamenco de verdad ni siquiera habla”

P. Me refería más bien a eso. Ahora cuando tocas, en vez de poner la mano boca arriba para cobrar, la vas a poner boca abajo para pagar.

R. Claro. Es mi proyecto. Sí. A mí se me pasaron esos años muy rápido. Estaba todo el día muy contento con Raimundo y con el otro y cuando me di cuenta tenía 37 tacos y dije: “Joder, que me está saliendo barriga y se me está cayendo el pelo”. También te cansas de acompañar a la gente. Yo llevo toda la vida maquetando temas y era el momento de tener mi proyecto. He empezado muy tarde. Me gustaría haber empezado con 30 tacos.

P. Bueno, te estás juntando con gente joven para rejuvenecer.

R. ¡Sí! Eso sí es verdad.

P. Antes te he preguntado si piensas que se te toma menos en serio por ser andaluz y ahora te pregunto algo más fuerte. ¿Sientes que se toma menos en serio a los gitanos?

R. Bueno, siento que hay discriminación. Mira, de hecho, ya tuvo que meter mano una vez Ricardo Pachón y hablar sobre el tema. Porque llegó un momento en que en la Bienal de Flamenco de Sevilla ya no había gitanos. En La Bienal, que es supuestamente el festival más importante de flamenco. Entonces ya se le hincharon los cojones a Ricardo Pachón y dijo: “Esto, señores, es una vergüenza”. Por suerte eso ha cambiado mucho. Pero yo qué sé. Imagínate que en un festival de blues de Nueva Orleans no tocaran negros. Eso no tiene ningún sentido. Mira, aquí lo que pasa es que hay mucho vendemotos y gente a la que se le da muy bien hablar. Gente que habla muy bien en las entrevistas pero luego canta como una mierda. ¿Qué le pasa al gitano y al flamenco de verdad? El flamenco de verdad ni siquiera habla. Pero el promotor, el que se dedica a eso, es el que tendría que decir: “Ése es el artista de verdad y no el que me está vendiendo la moto. Es un artista y no tiene ni que hablar. Tiene que cantar y ya está”.

P. ¿A nivel personal has sentido discriminación por ser gitano?

R. Yo muchísima. Pero muchísima desde chico, desde el pueblo. Por ejemplo, a la hora de encontrar alquiler aquí en Córdoba tenía que ir mi novia, porque si iba yo se rajaban. En muchos sitios. Toda la vida. Y si estabas en el pueblo con una chavala la tenías que dejar cuatro calles antes para que no la vieran con gitanos. Eso está ahí.

P. ¿Sigue ahí?

R. Sigue ahí. Lo que pasa es que… Mira yo he entrado con Raimundo a un restaurante y tratarnos fatal. Raimundo con sus colgantes de oro y tal. Y acercarse gente a hacerse fotos con Raimundo y cambiar todo. En fin, lo del racismo es una lucha diaria.

P. ¿A tí te gusta posicionarte políticamente como artista?

R. Hombre, mira, antes os he grabado una canción y eso es inédito. A ver, yo no entiendo mucho de política, pero sí que, por lo que veo, me atrae mucho más la izquierda. Pero la de verdad. Porque hay mucha izquierda de mentira. Yo te voy a decir una cosa, a veces veo un facha que viene por la delante y me parece mejor que el jipilón que ése si que es un facha de verdad. Yo tengo muchos amigos de banderitas y que son de puta madre.

P. Para cuando salga esta entrevista, tu amiga Rosalía ya habrá cantado en Córdoba en la Noche Blanca del Flamenco. ¿Te han pedido entradas o no te han pedido entradas?

R. Yo no voy a ir. Yo espero estar en Cádiz. Ah no, coño, yo toco en Ronda esa noche.

P. ¿Y qué te ha parecido la inclusión de Rosalía en La Noche Blanca?

R. A mí me parece bien. Siempre que cante flamenco. O sea, da igual. Yo estuve en la Noche Blanca y no hice flamenco. Y Tomasito tampoco. A mí me parece bien, hombre. Sinceramente te lo digo, Rosalía es una artista buena y muy inteligente. Esa es la verdad. Pero me gusta más Rosalía haciendo lo que hace ahora que cantando flamenco.

“Lo del racismo es una lucha diaria”

FUENTE: CORDOPOLIS