El pop español está de enhorabuena. Lin Cortés ha encontrado el sonido, el santo grial ¡el cataplúm!

No es la primera vez que ocurre, canciones de primera arropadas por una banda convincente al servicio del talento. Pop y flamenco sin poses forzadas, sin refugiarse al amparo de los códigos de la tribu. Música para todo el mundo sin descuentos, ni en la calidad, ni en la ambición.
Lin Cortés es uno de esos artistas que se ha movido entre músicos excelsos hasta que ha roto aguas y ha parido un disco necesario que se transforma en una experiencia. Comienza sin sustos, la guitarra de Vicente Amigo aparece en “La Primavera” y a la cuarta llega el pulso imbatible de “Me sobra lo demás”, en “El alma” aparece la familia, su tío El Pele, cantaor. Atiza con la magistral “Angel Negro” un funky lento donde se destaca La Negra entre Alba Molina y Estrella Morente. Cuando parece que es imposible ofrecer nada más potente habla de “Pateras” y “Tolerancia” y pone al día “Niña de Fuego”, luego añade lirismo y profundidad. Lujo y compás.
Lin Cortés “Gipsy Evolution” (lincortes.com)